Ejerciendo soberanía en Juana Koslay

          
            
Hoy se cumplen 10 días del acampe de lxs asambleístas que con gran sacrificio defienden el bosque de algarrobos y hasta la fecha impidieron exitosamente el inicio del desmonte para realizar un proyecto de urbanización que no tiene licencia social y cuyo Estudio de Impacto Ambiental (EsIA) se aprobó arbitrariamente y a toda velocidad. 

         Mediante la presente nota se aportan algunos elementos para la reflexión  y para reiterar el pedido de reconsideración a las autoridades provinciales para que cancelen de inmediato las obras proyectadas  en el “Parque Acueducto Vulpiani”.

Acueducto Vulpiani
           Sin  abrir  juicio  sobre el  EsIA,  ni  sobre 
los funcionarios  técnicos de  la  Secretaría  de Ambiente de San Luis involucrados en el diseño, ejecución y control ambiental del proyecto lo urgente es lograr que mediante la presión social las gestiones judiciales y las reconsideraciones políticas se frene la obra que intentó comenzar de manera atropellada.

 Lo que está mal es el proyecto porque incluye obras de infraestructura que no respetan los objetivos enunciados como la preservación de la naturaleza y el mejoramiento de un pulmón verde. Por el contrario, según se interpreta del informe técnico de la propia Secretaria de Ambiente y del  EsIA, se producirá una pérdida de identidad paisajística debido al “impacto negativo moderado a alto” y un desmonte excesivo ya que en lugar de senderos ecológicos estratégicos se ha proyectado un boulevard de 400 metros de largo profusamente iluminado que atraviesa un bosque con árboles nativos como Algarrobos, Talas y Moras que provocará una fragmentación fatal del ecosistema.  

Bosque de Algarrobos
 Cabe aclarar que los EsIA sólo tienen por función exponer los impactos positivos y negativos y ofrecer medidas para mitigar los aspectos negativos en los que se pueda intervenir  sin modificar drásticamente el proyecto para el cual fue convocado el Consultor. Ello es así porque nunca los EsIA realizan una evaluación política sobre la conveniencia de una obra.

Por otra parte, los parámetros y metodologías generalmente usados en los EsIA son anticuados y sólo tienen en cuenta una lista interminable de factores objetivos y subjetivos a los que se cuantifica con mayor o menor arbitrariariedad  para construir una matriz tan impresionante como incomprensible para los ciudadanxs de a pie.  Dichos valores son usados en ecuaciones cuyos resultados generalmente permiten sugerir mínimas correcciones de mitigación, pero inevitablemente convalidan supuestos beneficios para la comunidad y sobre todo para los funcionarios políticos y las empresas constructoras.

Boulevard que reemplazará parte del bosque 
Sin embargo, en los EsIA aún no han incorporado adecuadamente los derechos humanos de primera generación como garantizar la participación política de los ciudadanxs, tampoco los de segunda generación como es el caso de garantizar unas condiciones de vida dignas para todxs  y mucho menos los de tercera generación que promueven relaciones pacíficas y constructivas entre lxs habitantes  y hacen especial referencia al derecho a un medio ambiente limpio, a la paz y al desarrollo sustentable.

Vale la pena recordar que algunos emprendimientos mineros y petroleros en las etapas previas al inicio de cualquier obra, realizan un primer acercamiento al territorio mediante informaciones y procesos de escucha tendientes a construir lo que se denomina la Licencia Social.  Además, se destaca que la Licencia Social no es para siempre, sino que debe renovarse cada vez que surgen situaciones imprevistas. Aunque esta práctica aún no es obligatoria pero ya forma parte de las buenas prácticas ambientales que luego influyen en el diseño de los proyectos.

     Para finalizar, opino que al actual proyecto de “Parque Acueducto Vulpiani” no responde a las necesidades y aspiraciones de la comunidad ni respeta los principios precautorios de las normativas vigentes y consecuentemente no existen motivos para realizar un nuevo Estudio de Impacto Ambiental. 

En su lugar, deberá explicitarse con mayor detalle los motivos de interés público que llevaron a expropiar casi 12 hs de terreno entre los arroyos Las Chacras y Cuchi Corral. 

Luego, se podrá formular un nuevo proyecto con participación ciudadana soberana informada, que tenga en cuenta entre otras variables, algunas de las razones aquí señaladas, la opinión de lxs ciudadanxs y los proyectos de Reserva Natural oportunamente presentados en la Intendencia del Juana Koslay. 

Hector L. Lacreu, 13-07-2023

 

Comentarios

*Imagen de encabezado | Construcción de un paisaje artificial: huellas de las topadoras en las enormes parvas de la sal extraída de la Salina del Bebedero en San Luis, Argentina.