Efemérides | Día de la Educación Ambiental | Medio siglo de Problemas Ambientales, 2025
La conmemoración del “Día Mundial de la Educación
Ambiental” en este año 2025 debería llamarnos a una triste y dramática la
reflexión porque se cumple medio siglo de la Carta de Belgrado que en 1975 definió metas y
objetivos para la educación ambiental mundial, señalando la necesidad de “Formar una población mundial consciente y
preocupada con el medio ambiente y con los problemas asociados, y que tenga
conocimiento, aptitud, actitud, motivación y compromiso para trabajar
individual y colectivamente en la búsqueda de soluciones para los problemas
existentes y para prevenir nuevos”.
Erosión y derrumbe de un puente
mal diseñado, producto de una creciente del río San Luis en 1998. Autor HLL
A lo largo de
estos 50 años, la ONU promovió la reflexión y concientización acerca de los desastres ambientales, la
necesidad de remediarlos y de evitar su reiteración. Con tales objetivos promovió acciones
culturales como por ejemplo “Día Internacional de la Madre Tierra” (22 de
abril), “Día Mundial del Ambiente” (5 de junio) y el “Día Mundial de la
Educación Ambiental” (26 de enero).
Al respecto cabe señalar que frecuentemente se confunden
los objetivos y acciones propias de cada conmemoración lo cual es comprensible
ya que abordan problemáticas similares. Sin embargo, aunque pueda explicarse la
confusión, es responsabilidad del sistema educativo promover la reflexión epistemológica
y política para reconocer que lo ambiental es un asunto sistémico y complejo
que se manifiesta a través de problemas de diversa naturaleza, cuyas raíces
profundas se encuentran en los conflictos de intereses entre sectores de la
sociedad y la naturaleza.
Con relación a la especificidad de las conmemoraciones del
Ambiente y el de la Madre Tierra he intentado su caracterización en “Los derechos de la Madre Tierra”.
señalando que el “Día Mundial del Medio
Ambiente” debería ser de utilidad “para que los hombres y mujeres nos hagamos
responsables de nuestros actos y para promover políticas de desarrollo
sustentable, que se materialice otorgando iguales prioridades al crecimiento
económico, la equidad social y el equilibrio ecológico”. Por otro lado, proponía
que el “Día de la Madre Tierra” debería tener como objetivo central el
conocimiento y “la preservación del equilibrio entre los subsistemas de la
naturaleza: Geosfera, Atmósfera, Hidrosfera y Biosfera. Ello implica el
compromiso para evitar que los cambios naturales y/o antrópicos en los paisajes
“borren” tanto los rasgos actuales como los registros histórico geológicos que
nos hablan de la historia de nuestro planeta”.
Por ello, el
intento de encontrar respuestas apropiadas requiere de un análisis crítico sobre
las estrategias pedagógicas desarrolladas a lo largo de MEDIO SIGLO DE
EDUCACIÓN AMBIENTAL MUNDIAL ya que no parecen haber influido en la eliminación
o reducción de los problemas y, por el contrario, es posible que la modalidad
naturalista, aséptica y apolítica de la
enseñanza ambiental y la omisión de las consideraciones políticas e ideológicas
haya contribuido a ocultarlos facilitando así su persistencia e incremento. En efecto, se han promovido acciones individuales y colectivas con el
objetivo de “salvar al planeta” lo cual es muy loable, pero insuficiente porque
su alcance restringido al entorno familiar y local encubre las
responsabilidades políticas del sistema capitalista neoliberal.
Al respecto en “Reflexiones sobre la Educación Ambiental” señalaba la necesidad de preguntase: “¿por
qué se prioriza la enseñanza de actitudes y acciones individualistas? Acaso,
¿alguien imagina que con esa educación cuando los niños crezcan serán
conscientes y evitarán producir daños como la acumulación de desperdicios
tóxicos?”. Con los resultados a la
vista, esas enseñanzas morales no han fecundado en la mayoría de los empleados
rasos ni en los CEOS de multinacionales ni en varios empresarios y
profesionales locales.
Por estas
razones, los niños deberían aprehender que la acción personal, aunque
necesaria, no es suficiente para el cuidado del ambiente. Deben comprender que
para cuidarlo, no sólo hay que respetar las normas de convivencia, también hay
que hacerlas respetar por medio de ejercicios prácticos de naturaleza política (que
no es necesariamente partidaria) como puede ser el mapeo barrial/provincial de
problemas y responsables ambientales, así como en el seguimiento y control de
las intervenciones humanas en la naturaleza.
En mi nota
“Lo ambiental es político” señalaba
de manera crítica la necesidad de que en la educación ambiental, los alumnos reflexionaran
sobre algunas “preguntas ambientales” que les permitieran identificar no sólo los problemas, sino a los
responsables de los mismos. Por otro lado, proponía que además de las reflexiones
se diseñen acciones para erradicar los problemas y prevenir su reiteración, todo
lo cual involucra una intencionalidad política consistente en transformar una
realidad adversa utilizando una racionalidad ambiental.
Una propuesta en ese sentido podría ser que los escolares en lugar de ir a limpiar la basura de los lugares públicos aborden una investigación sobre sus causas, consecuencias y soluciones: ¿qué tipo de basura?, ¿quiénes y por qué se genera?, mapeo de su distribución, ¿por qué se permitió su acumulación?, ¿qué rol cumple el Estado para prevenir y corregir esas prácticas?, dónde debería depositarse con el menor impacto ambiental?
Con tal
finalidad en la educación ambiental habría que incorporar temáticas que hasta
ahora fueron lamentablemente omitidas, pese a que fueron oportunamente
recomendadas por la ONU en 1972 en su propuesta del Nuevo Orden Económico Mundial. En él se señalaba la consideración
de: “la equidad, la igualdad soberana, la interdependencia, el interés común y
la cooperación de todos los Estados, cualesquiera sean sus sistemas económicos
y sociales, que permita corregir las desigualdades y reparar las injusticias
actuales, eliminar las disparidades crecientes entre los países desarrollados y
los países en desarrollo y garantizar a las generaciones presentes y futuras un
desarrollo económico y social que vaya acelerándose, en la paz y la justicia”
Como síntesis me gustaría dejar el mensaje de que
la formación de la conciencia ciudadana requiere que haya una transición desde
la respetable propuesta bucólica y moralista a la reflexión política, entendiendo la política como un
desafío para promover el pensamiento divergente e impulsar acciones ciudadanas responsables para lograr cambios que
contribuyan al desarrollo sustentable.

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