Peligran los hielos invisibles
En la misma semana que las Naciones Unidas invita a conmemorar el Día Mundial de los Glaciares, en nuestro país se intenta flexibilizar las leyes que los protegen. Ello me motivó a elaborar la presente nota y enviarla junto a UN VIDEO a la Camara de Diputados de la Nacion para participar en la Audiencia Pública convocada para el 26-03-26.
El motivo que se esgrime para la reforma
de la Ley de Glaciares (26.639-2010) se basa en la supuesta ambigüedad en la
determinación y definición del ambiente periglaciar y ello no es un planteo
inocente sobre terminología científica. Por el contrario, se intenta confundir
a la sociedad para facilitar actividades mineras en dicho ambiente, ocultando el
hecho de que son terrenos con función hídrica relevante gracias a la presencia
de un “hielo invisible”. En el marco de esta discusión provocada por el intento
minero-gubernamental de relajar la ley de glaciares parece que lo invisible no
existiera o que, debido a ese carácter, se pudiera cancelar o poner en duda no
sólo su existencia sino su función hídrica.
En mi opinión se intenta desviar el eje
del problema ya que la verdadera discusión no es la denominación de las
geoformas periglaciares sino la función hídrica que ellas cumplen. Es necesario
tener en cuenta que esa función debe estar regulada con criterios comunes a
todo el país ya que en forma directa o indirecta las regiones periglaciares abastecen
de agua a gran parte de la Argentina occidental y buena parte de los embalses y
represas hidroeléctricas del centro el país.
El intento criminal de flexibilizar la ley
de glaciares para que las mineras puedan trabajar en las llamadas áreas
periglaciares requiere tener en cuenta algunos conceptos y procesos básicos que
deberían formar parte de la alfabetización geológica de los/las ciudadanos/as.
Las
Geoformas del Hielo, Productoras de Agua
Una parte del hielo de este planeta es visible en las geoformas de hielo denominadas glaciares, que son ampliamente conocidas, y otra parte es el “hielo invisible” que está oculto en las geoformas denominadas periglaciares como es el caso de los glaciares rocosos, los lóbulos de gelisoliflusión y los suelos congelados o permafrost.
| Glaciar Perito Moreno, prov de Santa Cruz |
Cabe recordar que el hielo es la principal
fuente de agua en las altas zonas montañosas y en la mayoría de las cuencas
hídricas ubicadas al pie de las montañas (piedemonte) de la zona oeste de la
Argentina. Ello obedece a que las mayores precipitaciones de nieve pueden
quedar algún tiempo en las montañas donde cae y se acumula en los valles y depresiones
compactándose lentamente para formar el hielo de los glaciares. Otra parte de
la nieve que cae fuera de los glaciares se funde y el agua puede introducirse y
congelarse en grietas y derrubios de laderas formando el “hielo invisible”. En ambos
casos, el lento descongelamiento produce agua líquida que se escurre por la
superficie y por el subsuelo.
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| Glaciar Tapado Coquimbo, Chile |
La importancia de esas geoformas como es
el caso de los glaciares rocosos obedece a que son verdaderos recipientes
esponjosos que no sólo contienen hielo en su interior, sino que permiten que su
lenta fusión garantice los aportes de agua líquida superficial y subterránea en
diversas regiones, aunque no llueva por mucho tiempo.
El
interés minero de los Andes
La Cordillera de los Andes en su conjunto
despierta el interés minero debido a que guarda en su seno numerosas y variadas
concentraciones de minerales metalíferos.
Ello es posible debido a que existe una geología, es decir: una
distribución de estructuras y rocas cuyos minerales están constituidos por
diversas combinaciones químicas de silicio, oxígeno, azufre con elementos
metálicos como oro, plata, cobre, molibdeno, estaño, plomo, etc.
Algunas de esas concentraciones se
encuentran en la superficie o cerca de ella y se ponen en evidencia porque los
minerales metalíferos se oxidan con las aguas superficiales y las rocas que los
contienen adquieren colores rojizos, amarillentos, verdosos, etc, que
contrastan notablemente con el color grisáceo dominante.
Dichos colores son visibles en algunos sectores reducidos de la cordillera y constituyen una de las evidencias de las áreas mineralizadas que despiertan el interés de los mineros y pueden ser detectadas directamente a simple vista o mediante imágenes satelitales. Además, existen mineralizaciones metalíferas a poca profundidad, ocultas por algunos metros de rocas o de hielo y también pueden ser detectadas indirectamente. En estos casos se realizan prospecciones (búsquedas) aéreas mediante vuelos con instrumentos que las detectan basándose en cambios de algunas radiaciones o en las propiedades de la gravedad o del magnetismo de los terrenos que se sobrevuelan y que permiten hacer mapas que muestran las anomalías producidas por dichos cambios.
Dichos métodos indirectos permiten
detectar, seleccionar y mapear sectores de interés minero aunque estén por
debajo de geoformas de glaciares y periglaciares. Sin embargo, esa información
es insuficiente para que el área sea considerada “mina” ya que esos indicios se
deben comprobar en el terreno mediante la exploración que permitirá calcular el
volumen de las reservas y comprobar si puede o no extraerse con beneficio
económico
Las condiciones mencionadas no permiten
avanzar en ninguna tarea que no sea la investigación científica o el turismo
responsable y no destructivo.
Estas medidas son preventivas para evitar
que se repita la destrucción de masas de hielo como las ocurridas entre 2010 y
2016 en la provincia de San Juan, durante la construcción del acceso a las minas
de Veladero y Pascua Lama (oro, plata y cobre) bajo el control operativo de la
empresa canadiense Barrick Gold Corporation.
Reflexiones
sobre la minería “sustentable”
El intento de modificación de la ley de
glaciares evidencia un conflicto de intereses quienes quieren explotar
minerales en zona vulnerables y quienes necesitan preservar y usar las fuentes
de agua. No se trata de un conflicto
científico, sino que es netamente político que se traduce en una puja de poder
entre la conservación o la extracción de bienes naturales comunes no renovables
como es el caso en la dupla: minería vs agua.
Creo que no debería haber discusión social
sobre la prioridad que tiene el hielo como fuente de agua respecto de la
opinable necesidad de extraer minerales precisamente donde se encuentra ese
hielo. Digo opinable porque esa
“imperiosa necesidad”, además de no ser sustentable por las razones expuestas
en el parágrafo anterior, no se enmarca en políticas soberanas de
abastecimiento de nuestra industria nacional y de generación de trabajo en gran
escala.
Esa supuesta “necesidad” surge de
intereses de poderosas empresas internacionales que ven una oportunidad en la
Argentina debido a sus riquezas, los bajos salarios, la benevolencia cipaya de
las leyes y la laxitud y venalidad en el ejercicio de la mayoría de los controles.
Hay que aclarar que esas oportunidades son circunstanciales y efímeras y
dependen de la cotización de los metales en la bolsa de Londres o de la
aparición de un gran competidor en el mercado mundial. Cualquier variación de
esas condiciones pueden hacer que un desarrollo minero supuestamente
sustentable, de un día para otro se convierta en todo lo contrario porque
engañosamente se llamó sustentable a lo que circunstancialmente sólo era un
negocio minero rentable.
Otra
sería la evaluación social de la minería si sus actividades respetaran
filosóficamente a los Bienes Naturales Comunes (BNC) y la sustentabilidad
estuviese reflejada en la continuidad temporal de sus tres principios
fundamentales que deben cumplirse de modo simultáneo, a saber: a) crecimiento
económico, b) equidad social y c) equilibrio ecológico
El Concepto de Bien Natural Común se
define como “sustancias y elementos que existen de forma natural en la Tierra y
que cumplen funciones vitales para la vida y el equilibrio ecosistémico”. Este moderno concepto reemplaza al de
“recursos naturales” y está reflejado en el art 41 de la Constitución Argentina
cuando reconoce explícitamente el derecho de todos los habitantes a un ambiente
sano y establece obligaciones sobre el uso racional de los recursos naturales,
la preservación del patrimonio natural y cultural, y la diversidad biológica.
Este artículo es la base constitucional para considerar agua, aire, bosques y
biodiversidad como patrimonio colectivo que debe ser protegido.
Por otra parte, el concepto de BNC requiere
un tratamiento homogéneo en todo el país y no de modo fragmentario como se
propone en la modificación a la actual ley que da lugar a que cada jurisdicción
interprete y regule los hielos con diferentes criterios. Por ello es necesario
sostener los Arts 3 y 5 de la ley de glaciares 26.639-2010 los cuales ordenan
la realización de un inventario nacional y se lo encomienda al IANIGLA (Instituto Argentino de Nivología,
Glaciología y Ciencias Ambientales)) que interactúa y se nutre de informaciones
de todas las provincias.
Para finalizar, creo conveniente señalar que bajo estos criterios modernos es posible desarrollar minería responsable. Pero sin ellos..., se seguirá engañando con las promesas de una efímera generación de riqueza, de una falsa, exigua y obscena redistribución en las comunidades provinciales, con el agravante de provocar una crisis hídrica irreversible sin precedentes al afectar los reservorios de agua representados por los periglaciares.
Hector L. Lacreu 23-03-2026



Excelente la nota y muy completa. La falta de conocimiento de la población sobre el funcionamiento de los procesos superficiales que actúan en nuestro planeta, favorece el accionar de algunas "empresas" y de los gobernantes que realmente no les preocupa la perdida de recursos naturales.
ResponderEliminarMuchas gracias G. Ojeda, espero este y otros esclarecimientos de la geología ciudadana ayuden a convencer a los legisladors para que no facliten la destrucción de las geoformas periglaciares.
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