La Tierra necesita más poder ciudadano y menos cinismo institucional, 2026
Hoy 22 de abril, nuevamente se conmemora el Día Internacional de la Madre Tierra establecido por las Naciones Unidas (ONU) y este año llevará por lema “Nuestro Poder, Nuestro Planeta”, conforme a la propuesta de la plataforma EarthDay.org.
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| https://www.soc.unicen.edu.ar/observatorio/index.php/22-articulos/118 |
Los objetivos para 2026 consisten en acelerar
la transición hacia energías renovables, la acción climática comunitaria, la
reforestación y la reducción de residuos, impulsando la responsabilidad
ciudadana frente a la crisis ambiental. Para ello propone acciones comunitarias
tales como jornadas de limpieza, reforestación, educación ambiental y eventos
de concientización. Además, se sugiere poner énfasis en la idea que las
decisiones diarias y la transición hacia la energía renovable son fundamentales
para el futuro sostenible. También impulsa la movilidad limpia, la reducción de
la huella de carbono y el desarrollo de estrategias para restaurar ecosistemas.
Esta propuesta, como las de años
anteriores, presupone una visión optimista y estimulante para que la ciudadanía
desarrolle el sentido de pertenencia, cuidado y conservación de la diversidad y
el equilibrio natural de la Tierra.
Sin embargo, desde una perspectiva
crítica e inconformista debo señalar que esas propuestas, según sea su
implementación, pueden ser valiosas en un sentido local, pero resultan
claramente insuficientes para frenar los daños irreversibles provocados por un
modelo de desarrollo insustentable que se expresa en varios conflictos regionales
ya que detrás de las palabras solemnes se esconde una contradicción dolorosa.
En efecto, se percibe un alto grado de cinismo
por cuanto la ONU proclama la defensa de la Madre Tierra y promueve el cuidado
de sus bienes naturales mientras permanece paralizada frente a las guerras como
las de Irán, Ucrania y Medio Oriente, y también se muestra incompetente frente
al genocidio en Gaza. Se habla de transición energética, pero los minerales que
la sostienen se extraen con sangre en Congo, Sudán y Guinea.
Por otra parte, aparece una hipocresía
institucional ya que el Consejo de Seguridad de la ONU, dominado por EEUU que por un lado bloquea
con sus vetos las acciones contra genocidios y por otro aprueba resoluciones ambientales consensuales,
aunque después no se cumplan. Dice proteger a la Madre Tierra en el discurso,
pero abandona a los pueblos que la habitan. La hipocresía se hace evidente: dicen
reconocer los derechos de la naturaleza mientras se niegan los derechos humanos
básicos.
Estas muestras de cinismo e hipocresía
que impunemente exhibe la ONU, deberían ser motivos de reflexiones
especialmente en todos los niveles educativos con la finalidad de fomentar el
pensamiento crítico para que la ciudadanía reconozca las causas políticas de
los conflictos y comprenda las consecuencias trágicas de este modelo
insustentable.
Esta formación ciudadana requiere indefectiblemente
que las “inocentes” y muy válidas sugerencias de la ONU sean complementadas con
reflexiones críticas sobre la promoción y/o tolerancia en la instalación de modelos
insustentables, como ocurrió recientemente con el RIGI (Régimen de Incentivo a
Grandes Inversiones) y la absurda modificación de la Ley de Glaciares.
El modelo extractivista que abusa de los
bienes naturales comunes (agua, suelo, minería, paisaje, biodiversidad) no debe
naturalizarse y sus daños no deben quedar impunes. En consecuencia, el foco de
atención no puede restringirse sólo al comentario o la descripción neutral de
los perjuicios ambientales. Por el contrario, la ciudadanía necesita identificar a los responsables de ese modelo y
reaccionar para criticarlos y oponerse con fundamentos ya sea a través de
organizaciones sociales o ejerciendo su responsabilidad política en épocas
electorales.
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| Explosión de napalm en Vietnam del Sur (1965) Foto: AP |
Al respecto siempre debe recordarse que el Día de la Tierra no es una celebración sino una conmemoración creada en 1970 para recordar la toma de conciencia del pueblo norteamericano de los DESASTRES provocados por su país en los casi 20 años de la guerra de Vietnam.
Para honrar a la Madre Tierra se requiere responsabilidad ciudadana y un sistema educativo que fomente el pensamiento crítico. Estas son condiciones indispensables para que el Día Internacional de la Madre Tierra no sea un ritual vacío, sino un llamado a la coherencia, a la acción y a la dignidad compartida.


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